Haciendo el camino Una bitacora sobre el transcurso de la vida

Música

Anesthetize: La rabia del Fear Of a Blank Planet en vivo

June 9, 2010 Encasillado en: Música — Cristián Rosa @ 11:04 pm

AnesthestizeLlegó a mis manos el Anesthetize, el disco en vivo de Porcupine Tree que ya salió en edición limitada deluxe y que de manera masiva sale la próxima semana. ¿Por qué hablar de él? Porque fue un trabajo que por poco no ve la luz (todo el proceso desde preproducción hasta masterización se fue chuteando y atrasando por ene motivos) y marca un par de hitos en cuanto a las presentaciones en vivo que previamente estaba haciendo Porcupine Tree.

De partida en la gira del 2007, es la primera vez que presentan un disco en forma íntegra y completa, que en este caso es el Fear of a Blank Planet, que marca como una suerte de declaración de principios de parte de Steven Wilson acerca de la integridad musical del álbum como objeto de arte y el estado actual de la sociedad iPod que él se ha esmerado en criticar.

La primera parte del recital es el disco completo. Lo primero que podemos notar en la interpretación en vivo al momento de empezar a escuchar Fear of a Blank Planet es la voz de Wilson, bastante gastada, pero a su vez inyectada de rabia, con efectos de distorsión y de eco, como si realmente le molestase lo que ocurre en esta sociedad enajenada y denuncia lo que está ocurriendo. Sleep Together y la misma Anesthetize son ejemplos de eso. Ahora debemos agradecer la existencia de John Wesley en la banda ya que está haciendo el contrapeso vocal en las partes melódicas, porque sino el disco sonaría muy agrio. No entiendo por qué Wilson no lo nombra como miembro definitivo si técnicamente es el segundo vocalista y en varias canciones hace la primera guitarra, hasta ha producido parte de los discos desde que entró como guitarrista de apoyo y de sesión para el In Absentia.

En cuanto a interpretación instrumental de la primera parte del concierto fue impecable. Destacando a Gavin Harrison que ha demostrado por qué ha destronado a Mike Portnoy los últimos 3 años como el mejor baterista votado en Modern Drummer Magazine y al trabajo silencioso de Richard Barbieri, que en vivo tiene mas cancha para jugar con las atmosferas, Sleep together es un buen ejemplo.

Tal vez al no ser un álbum conceptual como tal, Wilson hace cortes entre canción y canción con su siempre británico “thank you” y en un par de ocasiones presenta la canción que viene. Porque por lo que he visto en youtube de sus conciertos actuales, el The incident lo toca sin pausa alguna…me pregunto si en su lucha por la integridad de la música pueda a llegar enajenarse y generar un muro como le ocurrió a Waters…pero eso es harina de otro costal.

En la segunda mitad Porcupine Tree nos da un paseo por toda su discografía anterior, pero para ser sinceros se centraron en 2 álbumes y un EP. Sobre el EP me refiero al Nil Recurring que es lo que sobró del FOABP, de este disco tocaron tres de las cuatro canciones que lo conforman, obviamente no tocaron Nil Recurring debido a que no estaba Robert Fripp con quien grabaron la versión de estudio. Lo que me llamó la atención es que tocaron varias canciones del Signify, un álbum bastante especial ya que marcó el fin de su período psicodélico. Si bien las interpretaciones mantenían el espíritu original de las canciones, se notaba que fueron actualizadas al actual momento sonoro de la banda, a algunos eso no les gustará, yo no le encontré problema alguno, de hecho la versión en vivo de Sever la encuentro fenomenal. Las otras canciones son del In Absentia, destacando Drown with Me que no salió en el disco original y la fusión de Strip The Soul con .3 .Para finalizar cierran el concierto con Halo, del Deadwing y con eso termina el disco.

A mí me gusta el concepto de disco en vivo por mucho que sea evidente que hay posproducción después de registrarlo, porque aún así refleja que los grupos son compuestos por personas con virtudes y falencias y que al tocar se genera esa mística entre músico y el fanático asistente. Si bien no estamos en el recinto donde tocaron al escucharlo en nuestras piezas de alguna manera esa mística se traspasa y siente que estuvo presente en un buen concierto.

Tracklist del Anesthetize

  1. Intro
  2. Fear of a Blank Planet
  3. My Ashes
  4. Anesthetize
  5. Sentimental
  6. Way Out of Here
  7. Sleep Together
  8. Prodigal (solo para CD)
  9. What Happens Now
  10. Normal
  11. Dark Matter
  12. Drown With Me
  13. Cheating the Polygraph
  14. Half-Light
  15. Sever
  16. Wedding Nails
  17. Strip the Soul / Dot Three
  18. The Sleep of No Dreaming
  19. Halo

Para aquellos que no han visto nada de este disco o ni siquieran han escuchado a Porcupine Tree les dejo Way Out Of Here

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El New York Times, Steven Wilson y el Arte de escuchar Música

May 24, 2010 Encasillado en: Música — Cristián Rosa @ 11:04 pm

Equipo de audioHace un par de semanas apareció un artículo en el New York Times en que se explicaba el estancamiento o involución que ha sufrido la industria musical en cuanto a la calidad sonora. El artículo dice que pese a los avances de los equipos de alta fidelidad de sonido, las ventas de estos aparatos han disminuido producto de los dispositivos portátiles, que gracias a su portabilidad, han desplazado a los grandes equipos estéreos y han masificado aún más los archivos de audio comprimido como los mp3.

Al comprimirse el audio, se eliminan ciertas frecuencias, perdiendo información que antes era audible en CD. Por ejemplo: si comprimen el dark side of the moon a mp3, la frase final “there is no dark side…” no se escucha a lo menos que pongan el volumen al máximo. En otras palabras la integridad sonora de un disco o canción se pierde.

Ante esta situación los ingenieros que masterizan los discos, en el último tiempo han decidido subir el volumen general, de tal manera que al comprimir se pierda la menor información sonora posible, sin embargo en equipos de alta definición estos discos evidencian problemas de saturación. Además, un reciente estudio hecho por un profesor de  música de Stanford  dice que sus alumnos no encuentran mayor diferencia entre un audio en HD y un Mp3 argumentando que el oído se ha adaptado a sonidos de menor calidad.

El asunto es que el problema de la calidad sonora de los discos es algo que  preocupa a un pequeño nicho, ya que como señala el artículo, el aumento de ipods y la baja venta de grandes equipos de audio evidencian un tema más de fondo, relativo a la forma de escuchar música en sí. La gente ya no escucha música como actividad sino que ha pasado a ser una suerte de subrutina, un acompañamiento mientras se hace otra actividad como  trabajar, cocinar, estudiar, trotar, etc.

Las conclusiones del artículo hizo que un personaje en particular tomara cartas en el asunto: Me refiero a Steven Wilson.

Steven WilsonWilson, quien se ha convertido en una suerte de paladín contra la cultura Ipod,  escribió una carta que fue publicada por el New York Times, en donde señala que el mayor daño producido es que se ha perdido la práctica del “arte de escuchar música” producto de la lógica de wurlitzer que conlleva el bajar canciones desde iTunes y a la pérdida de la materialidad del disco como objeto de arte al transformar el álbum en un archivo digital.

Tal vez el punto sobre el arte de escuchar música es lo esencial. No se les puede pedir a todos que lo practiquen. El tiempo y el dinero no dan para sentarse en un salón a escuchar música y si es una actividad que no apasiona tampoco amerita a hacerlo.

El practicar un arte, sea cual sea, requiere tiempo o darse un tiempo para hacerlo. En días como hoy, en donde la persona que no es multitasking muere, es difícil sentarse en una pieza y dejar que la música suene. Admito que yo era de aquellos que practicaban esa disciplina (y que de algún modo lo continuo haciendo); podía pasar una tarde entera en mi pieza escuchando música, pero a medida que el tiempo avanza, la cantidad de actividades que uno realiza aumenta, pero el tiempo sigue siendo el mismo. Lo que significa que si quiero practicar el arte de escuchar música, en la cantidad de horas que lo hacía hace 5 o 10 años atrás, la única manera que tengo es escuchar música mientras trabajo y llevármela conmigo mientras viajo de un lugar a otro. Y ya es algo complicado, porque vivimos en una ciudad muy ruidosa y a lo menos que te revientes los oídos escuchando a todo volumen o te compres un casco/audífono es difícil emular la experiencia del “cuarto de música”. Pienso que mientras uno tenga la intención y hace el esfuerzo de escuchar lo que suena en los audífonos la experiencia de escuchar música no se pierde, PERO para que esto funcione uno debe gustarle la actividad de escuchar música, sino será como dice el artículo del NYT: una subrutina que acompaña a otra actividad.

Sobre el punto de la pérdida en la calidad sonora de la música, es un hecho que los afectados son los que tienen buen oído, pero en una ciudad tan ruidosa como Santiago si existe alguien con buen odio va a cagar pronto. Ahora, del universo de personas que aún tienen buen oído (que deben ser muy pocos) la solución es: o gastan una cantidad absurda de plata en tener equipos con dobly 6.0 y compran los DVD-A o lo SACD, o se contentan en ser algo mas busquillas y buscan alternativas de encodear en mp3 ocupando el lame mp3 o pasando los discos a flac  (aunque implica tener mucho disco duro). Pero cuánto afecta la calidad del sonido en el  arte de escuchar música puede ser relativo, porque muchos de nosotros empezamos a escuchar en equipos más bien modestos. En mi caso, una radio Aiwa que sólo tenía ecualización de altos y donde escuchaba cassettes muchas veces copiados de una copia y aún así lo escuchaba y recontra escuchaba. Nuevamente lo que importa es tener la disposición a escuchar y disfrutar el acto de escuchar.

Ahora respecto a la postura del señor Wilson en contra de la cultura iPod, siento que él cae en una falacia, tal vez arrastrado por la nostalgia de su juventud de la época del vinilo, donde ahí literalmente era uno y la fonola y tener un disco original más bien otorgaba status, pero me pregunto ¿el nunca hizo un cassette de compilados de la radio o de lo mejor de sus discos? o ¿acaso no tuvo ningún álbum donde había  una canción buena y el resto es pura basura?  Porque no hay lógica que resista comprar un álbum donde haya una sola canción que me agrade, a lo menos que uno sea un coleccionista de discos.

Está bien, el mercado ha facilitado la cultura del single y que los álbumes no son más que un collage de singles que los van matando de a poco como si fuese unas bengalas. Pero si nos ponemos a pensar siempre ha sido así desde la concepción de la música popular como industria, salvo que por lo globalizado  y lo inmediato de hoy  todo se hace más evidente.

Al final discos realmente buenos son menos de los que uno cree, y ahí está el verdadero desafío de los músicos de hoy: de  generar una obra de arte que seduzca al que lo escucha de principio a fin de tal forma que uno vaya un paso más allá de tenerlo en formato digital y lo tenga  como CD o DVD para atesorarlo porque significa que vale la pena tenerlo y escucharlo de principio a fin…practicando el arte de escuchar música.

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Running Up That Hill: tres sabores de una misma canción

May 4, 2010 Encasillado en: Música — Cristián Rosa @ 8:13 pm

Esté último tiempo he estado reviendo una serie llamada Bones, ya que le perdí el rastro hace más de dos años, así que decidí verla desde el principio para estar al día. En uno de sus capítulos ponen una canción de Placebo que ha sido ocupada recientemente para varias ocasiones en el medio audiovisual.

Para resolver mi inquietud consulté al oráculo de Google y me dijo que la canción se llama Running Up That Hill, y para mi sorpresa, la canción no es de Placebo sino de Kate Bush y es de 1985. Lo más loco del asunto es que el mismo año que Placebo lanzó el cover(2003), Within Temptation saca también su  propia versión.

Así que tenemos tres sabores de la misma canción. Para  entender los matices de cada una hay que entender de qué trata la letra: en esencia es alguien que está hablando con un ángel  y le  menciona el  trato que quiere hacer con Dios para cambiar de lugares para así saber qué se siente estar del otro lado y para que el ángel sepa qué significa ser un humano en la Tierra.

La versión original de Kate Bush

Del álbum Hounds of Love, el mito urbano dice que la canción fue chuteada por mucho tiempo por el sello discográfico ya que la encontraban polémica por su título y por su letra (originalmente se llamaba A Deal with God) y la disquera no quería problemas con la Iglesia Católica, que en ese tiempo tenía harto más poder que ahora. Para eso los productores  le cambiaron  el nombre de la canción  y la remozaron con todo el groove de los 80’ y con una coreografía espantosa, sello de los videos de Kate Bush (¿se acuerdan de Wuthering Heights?). Pero para que a nadie le explote el cerebro dejo la versión en vivo en que David Gilmour se hace cargo de la guitarra y de los coros.

La versión de Placebo

Esta versión, que apareció el 2003 como un extra del Sleeping with Ghosts, es bastante oscura, con un tempo considerablemente más reducido al original, sin embargo rescata el espíritu de la canción: el hablar con Dios, generando una atmosfera que lo supera a uno, dando la sensación la que en realidad  el tipo que está haciendo el trato con Dios lo hace para puro huir del mundo y dejar al ángel con la angustia.

La versión de Within Temptation

La versión  de Within Temptation se ajusta más a la original, sin embargo, a su modo también captura el espíritu Teofanístico del tema aunque en un ángulo distinto al de Placebo, ya que la música resalta el tema de poder ser un ángel, con coros celestiales matizados con ciertas tonadas célticas.

Es interesante ver los caminos que puede tomar una misma canción. Definir cuál es la mejor versión va a depender cuál es la parada musical/filosófica de cada uno. Por lo menos yo puedo decir que la de Kate Bush es buena pero no es mi preferida.

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