Haciendo el camino: Una bitacora sobre el transcurso de la vida

Discos del 2017: Sorpresas, cumplimientos y Decepciones

El 2017 está por irse, y tal vez por el hecho de que me accidenté a principio de año y estuve harto tiempo sin estar al 100% en todo sentido de la palabra, musicalmente hablando no me interesó escuchar cosas nuevas (de hecho, con el pasar de los años como que me estoy volviendo menos interesado en buscar cosas nuevas, se ha escrito mucho sobre eso así que no ahondaré).

 Lo anterior no significa que no haya escuchado nada salido del 2017, pero con lo que escuché pude arma una lististita para compartir, que los clasificaría como “sorpresas”, “los que hacen la pega” y “Pudieron ser más”

Sorpresas

De los discos que escuché el 2017 para mí estos dos fueron gratas sorpresas y tienen un factor en común: recogen el sonido del buen pop de los 80’ y se materializan en canciones con buenos arreglos, que dan gusto de escuchar.

En el caso de Steven Wilson, To The Bone es un viraje al sonido pop que ya se vislumbraba un poco en Hand.Cannot.Erase. Sin tapujos, Wilson compone una canción que es un abierto homenaje a ABBA donde incluso se da el lujo de SONREIR. Otra cosa importante es que nuevamente cuenta con la increíble voz de Ninet Tayeb.

El caso de Paramore es mas llamativo, porque hasta antes del After Laughter NUNCA me hubiese puesto a escuchar voluntariamente al grupo (lo había visto/escuchado anteriormente, pero era porque apareció en la TV o en alguna radio). Sin embargo, un buen clickbait que decía “ecucha a Paramore con sonido ochentero” me hizo entrar y listo quedé enganchado. Me gustó mucho el cómo una banda que transitó del Emo al punk pop aterrizase al pop de buena factura sin pasarse a la siútica sobriedad de algunos exponentes actuales.

Como efecto colateral es que gracias a que estos dos discos adoptasen sonoridades de los 80’ me permitió redescubrir a una banda que había dejado de escuchar hace mucho tiempo: Tears For Fears

 Los que hacen la pega

Acá encontramos discos que, si bien no son descomunales o increíbles, sí son lo suficientemente buenos para comprarlos o escucharlos muchas veces en Spotify. A continuación, los menciono sin orden jerárquico alguno.

Emperor Of Sand de Mastodon es un buen ejemplo de un disco que hace bien su pega de ofrecer buena música. Tal vez el problema de Emperor Of Sand radica es que es muy parecido al Once More ‘Round the Sun y en su conjunto palidece ante creaciones anteriores como son Leviathan o Crack the Skye. Otro problema que arrastra Mastodon, a mi parecer, va que la crítica especializada los unge como unos salvadores del rock y metal y siempre hay una expectativa en lo que van a hacer pero que se disipa rápidamente después que publican un disco. No sé si hay un tema de su managment en como promocionan las cosas, pero ha sido así desde hace ya un par de álbumes atrás. Aun así, Emperor Of Sand vale la pena escucharlo sus varias veces.

In This Moment We Are Free – Cities de Vuur. Por años, Anneke Van Giersbergen ha sido una de las voces referentes para las vocalistas del metal, pero nunca desde que se separó de The Gathering el 2007 ha hecho un proyecto de Metal que ella fuese el motor creativo principal. Por eso Vuur es su prueba de fuego y sale bien parada del trance. Esto se debe no solo a su experiencia trabajando con Arjen Lucansen, Devin Townsend o Danny Cavanagh,  sino también a que agarró a los miembros de The Gentle Storm (banda que formó Arjen Lucansen y como costumbre suya las deja tirada producto de su pánico a tocar en vivo) y al guitarrista de otra finada banda llamada Revamp, aunanó a un conjunto músicos que le da las bases para poder explotar su faceta metalera. In This Moment We Are Free – Cities es un homenaje a las ciudades donde ella le gusta tocar y entre las mencionadas está Santiago, suficiente razón chovinista para agregar el disco en este listado, pero bromas aparte el álbum vale la pena escucharlo porque es la cristalización de 10 años de carrera solista hecha a pulso (con tal vez DEMASIADAS colaboraciones entre medio).

The Dark Element es un proyecto en que no había mucho que perder y sí harto que ganar. Anette Olzon (ex Nightwish) no había logrado una carrera solitaria decente y Jani Liimatainen (ex Sonata Ártica) estaba relegado a un proyecto paralelo de Timo Kotipelto (Stratovarius). Así que hacer un disco de Pop Metal podría ser una carta arriesgada, pero que dio resultado, porque el disco es de fácil escucha y muchas de las canciones tienen estribillos pegotes, ideal para promocionar en cualquier parte. De la vida de The Dark Element después de su disco homónimo es un misterio, pero por lo menos su sello discográfico ha hecho buena pega en su promoción.

Nova Collective – The Further Side. Este fue un disco totalmente inesperado, si bien el 2017 no estuve muy atento a lo que pasaba en la escena musical en general, tan desconectado no estaba, por lo tanto, la aparición de The Nova Collective me pillo tan desprevenido que me sorprendió (no al nivel de los que están en la categoría anterior, pero lo suficiente para ponerlo en la lista). En pocas palabras es un proyecto formado por miembros de Haken, Between The Buried And Me (BTBAM) y Cynic; y hacen un disco en la más pura tradición instrumental de Liquid Tension Experiment con un resultado fascinante que se puede escuchar de principio a fin.

Arch Enemy – Will To Power. Admito que me subí re tarde al carro de Arch Enemy, de hecho, de no ser por el documental de Nightwish que muestra LA noche en que Alissa White-Gluz cubrió la ausencia de un vocalista que en ese momento Nightwish tenía, no me hubiese llamado la atención que el 2014 Arch Enemy presentase a su nueva vocalista: una chica con personalidad escénica, una notoria cabellera azul y con una voz gutural de la puta madre. Así es, la primera vez que escuchaba Arch Enemy era con un tema del War Eternal y si bien me tomó un buen rato procesarlo, se ha convertido en uno de mis discos de metal favorito de los últimos años. Por lo tanto, Will To Power era algo que llamó mi atención el 2017, porque la presencia de Alissa no es algo que deja indiferente, porque es como ver a Sarah Kerrigan haciendo headbanging con un grupo de metaleros nórdicos. No sé todavía si considerar Will To Power mejor que War Eternal, pero es un disco que hay que tener en cuenta en esta década de existencia del metal.  

Pudieron ser más

En esta categoría entran aquellos álbumes que pudieron o debieron ser más de lo que fueron, colindando un poco con la decepción, pero no quise ponerlo en esos términos ya que estrictamente no son malos discos, solo que yo esperaba algo más, o algo distinto. En esa descripción son 2 los que se llevan esta categorización

Sons Of Apollo – Psychotic Symphony. Este lo tenía todo para ser un potente disco debut, con una base rítmica probada a cargo de Mike Portnoy y Billy Sheehan, el teclado distorsionado de Derek Sherinian y las guitarras de Ron “Bumblefoot” Thal, pero terminó siendo un disco algo aburrido con muchas fórmulas repetidas, lo cual es un problema, porque hay hartas canciones que superan los 6 minutos y en estos días donde el nivel de concentración es bajo , si la canción no te engancha en los primeros 3 es difícil que se quede en tu inconsciente, en especial las de rock/metal progresivo que tienden a ser intrincadas. En mi caso es un filtro muy indicativo para saber si una canción de prog rock es buena o no. Otro tema que me generó ruido es la voz de Jeff Scott Soto, que, si bien es un buen vocalista, suena como vocalista de esas bandas hard rock setenteras/ochenteras que trataron de sobrevivir en los 90’, fórmula que funcionó para Deep Purple, pero no para una banda cuyos miembros son por lo menos 15 años menores. En fin, no siempre las super bandas hacen super álbumes.

Roger Waters – Is This the Life We Really Want. Antes que nada, es sano hacer este disclosure: dentro de los bandos que hay en ese behemoth llamado Pink Floyd, yo me declaro Gilmouriano a niveles superlativos. Dicho eso también debo admitir que artísticamente la carrera solista de Waters es más ambiciosa que la de Gilmour y bajo esa lupa es que hago mi review y descargos.  Es que lo que me molesta del Is This the Life We Really Want es que Waters se esmera a niveles odiosos en recordar que fue alguna vez el “cerebro” de Pink Floyd, de hecho, la portada del disco es casi un plagio a The Wall.  Si la gracia que tenía Radio Kaos y Amused to Death es que tenían personalidad propia, pero acá hay constantes recordatorios sonoros de su era al mando absoluto de los Floyd (1977 a 1983 y have a Cigar que tiene su reencarnación en Smell the Roses), y eso distrae del mensaje que quiere presentar, que es una reflexión del mundo actual en los ojos de un hombre que ya ha vivido más de 70 años. Porque si lo que más se destaca del disco (y esto lo leí en cuanto review me topé) es lo mucho a que suena a Pink Floyd, todo el texto lírico queda en segundo plano, por muy refinado, incisivo y trascendentalista que sea.

Lo que viene ahora

Ya hecho este resumen, espero que el 2018 me pille sin accidentes para poder retomar este blog (que lo tuve botado prácticamente un año) y escribir acerca de lo humano y lo divino (que en realidad es música, películas, comics y comida).

Fecha de publicación: 31/12/2017. | Categorizado en: Música | Etiquteado en: , , , , , , , ,