Mis Conciertos del 2015

mejor2014

El 2015 se va y este año pude asistir a varios conciertos de artistas que sacaron placas dentro de este ciclo, lo cual es una buena cosa ya que si eres fan siempre es grato escuchar música nueva de tus ídolos. Sin más preámbulos mi ranking personal de los 4 mejores conciertos del 2015:

4to lugar: Muse en el Movistar Arena

Mi historia con Muse es bastante particular, no pude ir al show del 2008 al Caupolicán, show que con el paso del tiempo ha adquirido dimensiones exageradamente míticas, sin embargo los pude ver el 2011, pero como teloneros de U2. Tal vez por esa condición es que encontré ese show frío, distante, por lo que su visita al Movistar significaría verlos en gloría y majestad, y en parte fue así.

Lo de Muse es la grandilocuencia, ¿quieres ver a la banda más grande de rock y su show igual de grande? Pues aquí lo tienes, ellos te venden exactamente eso. Ellos dan el 300% para que tú tengas esa experiencia. El problema radica es que su trabajo ES dar el 300%, no lo hacen porque realmente quieran hacerlo, entonces después de cada canción en vez de sentir a un artista prendido por la performance hecha, veía unos tipos que se apagaban al momento de terminar el acorde final de cada canción y puedo dar fe de eso ya que estaba en cuarta fila, esto me generaba una sensación de vacío que era incomoda. Te creo que el público no te acompañase, pero la cancha completa saltó TODO el concierto, hay un tema de mayor comunicación o cercanía que la banda debe mejorar.

Eso no quita que hubo momentos increíbles: la atmosfera orwelleana distópica The Second Law con esos ojos robóticos en la pantalla fue muy potente, o escuchar Apocalipsis Please, la primera canción de Muse que escuché en mi vida o ese momento de algarabía que fue Mercy y el himno de rock de estadio de los últimos diez años que es Knights of Cydonia fueron momentos peaks tan potentes que pese a mi queja inicial no quita el hecho que Muse dio un potente show en el Movistar y debe estar considerado en el ranking.

 

3er Lugar: Steven Wilson en el Teatro Cariola

El tal vez gran genio musical de Inglaterra de los últimos años volvió para presentar su segundo mejor disco en su carrera solista que es Hand.Cannot.Erase (no es el primero por esa joya llamada Insurgentes). En esta tercera visita vimos a un Wilson totalmente relajado, tanto así que no se quejó porque nuevamente le hayan puesto amplificación con equipos Marshall, bromeo harto y hablo su buen resto, pese a que todo estaba libreteado, la naturalidad con que lo hacía se agradece, también se agradeció una mayor condescendencia con sus fans de Porcupine Tree al brindarnos dos grandes interpretaciones de Lazarus y Sleep Together y las siempre potentes y peinadoras pa’tras de Harmony Korine, Index y Watchmaker.

¿Por qué no está más arriba?, porque por lo menos los que fuimos al primero de sus tres conciertos que dio el 2015, pagamos el noviciado de Dave Kilminster conocido por girar con Roger Waters en la gira de The Wall y aquí tocaba por primera vez en su vida con Wilson por lo que a veces no se le veía afiatado con el resto del grupo, en especial con los temas del Hand.Cannot.Erase que tuvieron mucha impronta de Guthrie Govan en su creación lo que se hacían sentir en los muy bien elaborados solos de guitarra pero con Dave no era la misma cosa.

2do lugar Nightwish en el Teatro Caupolicán

Nightwish, la banda que renegué por años luego de un odioso culto a Tarja practicado por mucha gente en la década pasada y una muy decepcionante impresión del registro en vivo de Annette Olzon, volvió a reencatarme a partir del Showtime Storytime y todo obra y gracia de Floor Jansen. Así que este, mi primer recital de Nightwish, tenía muchas expectativas y a su vez aprensiones por el particular estado esquizoide de la relación de los fans con la banda.

Así que después de escuchar respetuosamente a los dos teloneros, bastó simplemente la apertura de Shudder Before The Beautiful, para que el Caupolicán se viniera abajo y se rindiera ante Nightwish, de ahí en adelante fueron dos horas de estar coreando los temas, tanto nuevos como antiguos, en una compenetración completa entre público y la banda, tanto así que todos sus miembros tocaron con una sonrisa de oreja a oreja y Floor Jansen en medio de Ever Dream hizo un gesto indicando que se le puso la piel de gallina ante la potencia del coro del público y eso no fue algo libreteado sino totalmente genuino. Cosas como esas hacen un recital inolvidable que tanto banda como público lo pasen bien y el recital de Nightwish fue eso: dos horas de pasarlo bien y de corear temas, donde si había alguna duda sobre Floor Jansen, ella misma con su presencia, belleza y talento se encargó de disipar. Todo el recital fue la raja, pero hubo momentos que resaltaron, empezando por Shudder Before the Beautiful, I Want My Tears Back, Nemo, Ghost Love Score y el clásico moderno que se convirtió The Greatest Show of Earth.

Hubo unos mínimos problemas de sonido (de repente sonaba todo muy estridente) pero el resto súper bien. Tema aparte es la paupérrima pantalla de video que pusieron pero eso lo mencionaré al final.

 

 1er lugar: David Dios Gilmour en el Estadio Nacional

Dios Gilmour

Dios Gilmour, foto de Jorge Baradit

Era octubre del 2015, ya en ese mismo mes había visto a Nightwish y a Muse, por lo que mis aprensiones a cómo iba a ser el concierto de David Gilmour empezaron a aumentar.The Fanlab lo vendía casi como un show de Pink Floyd, siendo que en realidad íbamos a ver a un hombre de casi 70 años parado en un escenario promocionando su último disco. Lo cual podía ser casi un timo para quienes pagaron por lo primero y con ese sentimiento me mantuve hasta el 20 de diciembre.

El día del concierto , en la previa se dieron una serie señales de todo tipo, en principio al llegar al nacional escuché la prueba de sonido, prueba de sonido que en algún momento creí que era alguien poniendo el PULSE en la radio de un auto, pero cuando me percaté que venía del mismísimo Nacional, las ansias crecieron al 100%. Ya adentro vino una TENSA espera, ya que hicimos el aguante con mi hermano y llegamos lo más adelante de cancha general, colocándonos al centro y pegados a la reja a eso de las 17:15 y de ahí esperamos por cuatro horas, cuatro horas que a medida que pasaba el tiempo por algún momento pensé que el recital se cancelaba. Esto dado a que la pantalla de media cancha que estaba puesta fue quitada y desarmada, como nosotros estábamos al lado escuchamos que la razón fue que no pudieron conectar la señal de Mr. Screen (la pantalla redonda del escenario) con la de media cancha así que la quitaron. Para hacer el asunto más tenso, el mismísimo Mister Screen tenía serios problemas porque tenía áreas que no prendían y otras que tintineaban (después de The Fanlab explicó que los técnicos de Brasil se echaron la pantalla).

Yo sabía que eso no estaba bien y lo corroboraba al ver los tipos de la mesa del switch como monos tratando de calibrarla. El tiempo pasaba y pasaba, ya eran las 21:00 , hora de inicio, y no empezaba, pasaron 10, 20 minutos y nada, mientras en el foso que dividía las canchas veía como sacaban y desarmaban cosas, lo que me llevó a pensar que esto no iba a partir de frentón, hasta que dieron las 21:30 y las luces del Nacional se apagaron y de ahí en adelante volví a 1995 cuando veía los videos del PULSE o el Delicate Sound Of Thunder y soñaba con ver a Pink Floyd, no ese tributo que ha traído Roger Waters tres veces (yo fui al concierto del 2002) y la concepción inicial de ver a un hombre de 70 años parado en el escenario se trasformó en el culto a un hombre y su guitarra, porque eso fue ver a David Gilmour, una misa emotiva.

Primera vez en mis 20 años de ir a conciertos que me emocioné tanto, por alguna desconocida razón me emocioné de sobre manera con Us and Them casi al grado de llorar, sentí la tristeza en A Boat Lies Waiting, tema que Gilmour le escribió a Richard Wright y quedé atónito con las luces lasers en Comfortably Numb, porque una cosa es verlo en video y otra es  en vivo en un recinto abierto y ver como esas luces pasaban encima de uno fue increíble.

No solo eso, Gilmour fue osado en su setlist, no solo por colocar 9 canciones de su discografía solista, sino que de las 12 de Pink Floyd, 3 eran post partida de Waters, destacando Sorrow, esa joya incomprendida del A Momentary Lapse of Reason y colocó una canción de referencia floydeana bastante oscura como Fat Old Sun y aun así todos estaban encandilados con lo que escuchaban, por ese prístino sonido, el punto altísimo del concierto que hizo que cualquier problema técnico de la pantalla pasase a 5to plano.

Solo queda que vuelva pronto y no esperar 5 o 10 años más cuando la artritis o la artrosis lo tengan consumido (porque de las pocas desprolijidades que tuvo eran evidencia clara de que padece una de estas enfermedades, o las dos), pero de no volver tendré la completa felicidad de haber cumplido mi sueño de haberlo visto y en muy buen estado dando un show increíble e inolvidable.

Y con eso cierro mi lista.

Punto aparte es el tema de las productoras, oks han hecho un gran trabajo en traer a los artistas que queremos ver, pero siempre se les puede pedir más, por ejemplo en el caso de Transistor que es la que trae a Steven Wilson ¿alguna vez accederán a la sencilla petición de Wilson de QUE NO LE PONGAN AMPLIFICACIÓN MARSHALL?, los equipos que pide Wilson están en el mercado local, hay que darse la lata de buscar. En el caso de the FanLab ¿Qué onda con las pantallas? Tanto en el concierto de Nightwish como en el de Gilmour sus guatazos fueron en ese ítem , que si bien pude darse por extrema mala suerte, la idea es que no se convierta en una constante, porque al final, a medida que pasa el tiempo uno no solo paga por los aspectos gruesos del shows, sino que también por detalles, detalles que en algunos casos pueden hacer un show bueno a uno muy bueno o superior.

 

Fecha de publicación: 01/01/2016. | Categorizado en: Música | Etiquteado en: , , , ,

Comenta con Facebook

Comenta con Facebook

Comentar

Lee más entradas de Música