Haciendo el camino: Una bitacora sobre el transcurso de la vida

Bony Schiffer Rosa Andrade (1995-2009), una perrita excepcional

Bony Schiffer Rosa Andrade 1995-2009

“Why is it always the ones that we love Are the ones that will never come home?”
Toto – Bottom of Your Soul

Las  Mascotas tienen algo especial, nos enseñan como nosotros “seres civilizados” nos falta mucho para llegar a ese estatus.

Ese es el caso de la Bony, la perra más inteligente y agradecida que he conocido cuya historia es digna de película.

La Bony nació en 1995 entre octubre y noviembre. En principio no era nuestra, era de una vecina a quien no le gustaba los perros, de hecho la perra  fue abandonada por el ex-pololo de esta vecina quien era dueño de la madre de la Bony, y cuando se pelearon él se llevó a la mamá de la Bony, dejando a la cachorra recién nacida en esa casa. Como esta vecina tenía una hija decidió quedársela.

En esa época Claudia Schiffer  estaba en boga así que se les ocurrió ponerle a esta perrita “Schiffer” pero no prosperó mucho y la hija una niña de cuatro años la rebautizó como “Bonita” pero se le conocía más por su diminutivo Bony, por eso cuando pasó a ser nuestra es que decidí que su nombre “oficial” sería Bony Schiffer.

Los dos primeros años de la Bony no fueron para nada alegres, literalmente era una perra callejera, su dueña no estaba ni ahí, así que dormía en las veredas y se alimentaba de bolsas de  basuras como todo un perro de la calle. Pero tenía personalidad e iba en casa en casa moviendo la cola para pedir comida. Por esas cosas le gustaba nuestra casa al punto que se pasaba y entraba y le comía la comida al Perry. Tratamos de todos los medios de alejarla pero ella se las arreglaba para entrar: Poníamos mallas en la reja y ella las saltaba, cerrábamos la puerta y entraba por la ventana, cerrábamos todo y ella se quedaba en el patio como perro guardián y ladraba en las noches desde ahí. Al final fue ella que nos aguachó y no nosotros a ella.

La Bony era muy simpática y nos daba pena su situación pero en principio no podíamos quedarnos con ella  ya que la perra tenía dueño y ya teníamos al Perry, pero fue por el Perry que se dio el camino para que fuese parte de la familia.

Había llegado su  celo en febrero de 1998 y la dueña nos ofreció  cruzarla con el Perry, así que la tuvimos dos semanas en nuestra casa. Pero como no se puede elegir con quien se enamora no pudimos cruzarla con nuestro perro y para peor justo al final de su celo se nos escapa y se cruza con uno de los perros que estaban merodeando el barrio.

Así que preñada de otro perro la devolvimos a su dueña, lo que significó que no podíamos tenerla para que diera luz en nuestro hogar, pero la Bony sabía que ya esta era su casa y con guata de embarazada y todo nos visitaba. Una noche lluviosa de principios de abril dio a luz a su segunda camada, su dueña nos contó que “no se dio cuenta” que la Bony iba a empezar a parir y la dejó afuera, teniendo los cachorros en un patio húmedo y barroso, la Bony hizo un hoyo y los tuvo ahí para que no se mojaran. Uno de los momentos más increíbles que recordamos es que en la mañana después de que diera a luz pasó a nuestra casa flaaaca a saludarnos a todos, como dándonos la noticia que tuvo críos y luego volvió rápidamente a la casa del frente, donde estaban sus hijos.

Los cachorros fueron regalados rápidamente y la Bony volvió a sus status de perra callejera, pero producto de lo inhóspito de su parto quedó con las defensas muy bajas lo que le produjo una neumonía y de no ser que intervenimos ella hubiese muerto. Cuando le dijimos a su dueña que la perra tenía neumonía no se preocupó mayormente, y eso fue el detonante para que nos quedáramos con la Bony con o sin su aprobación.

Y así fue y la Bony estuvo desde ese día de mayo de 1998 con nosotros, siendo parte de nuestra familia. Meses más adelante cuando salí del colegio, para celebrarlo decidí que el día que terminé mis clases sería su fecha de nacimiento y fue desde entonces que su cumpleaños era el 20 de noviembre.

La Bony era una perra a todo terreno, se subía a un auto y se comportaba como todo un ser civilizado, subía y bajaba cerros, se bañaba en el mar, ¡ahuyentaba ladrones! Como esa vez   que salí de la casa y dejé la reja abierta y un malandra (en esa época eran bastante menos violentos) entró al patio pero huyó rápidamente luego que la perra lo atacase. Cuidaba tanto la casa que había que encerrarla cuando venía o el cartero o los que miden la luz o los que dejaban el gas.

Esa “ferocidad” al cuidar la casa era parte del infinito agradecimiento que tenía con nosotros por haberla cobijado, y  lo demostraba de manera muy expresiva, de hecho no he conocido perro más expresivo que ella, cuando quería cariño se ponía al lado de uno y con unas suaves patadas y una expresión en su rostro que lo decía todo pedía que le hicieran cariño.

Con nosotros tuvo su tercera y última camada y de ahí salieron el Pelusón y la Rayita y en ese periodo es que en la casa llegó a haber 4 perros.

Cuando el mundo felino empezó a entrar en nuestro hogar  la maternal Bony los acogía, tanto a la Bluffy como la Flubby durmieron cuando pequeñas junto con ella.

Pero nada es para siempre y este era un cuento con un final anunciado. El 2007, semanas después de la muerte del Perry le apareció su primer tumor en una de sus mamas, cuando la llevamos y nos diagnosticaron el cáncer la expectativas de vida no eran altas (el cáncer a las mamas es la mayor causa de muerte en las perras), pero ella resistió dos años  con un par de tumores mas que fueron rápidamente removidos pero en general con una calidad de vida formidable.

Pero este último mes todo se vino abajo, el cáncer le apareció en el hígado y no logramos detectarlo a tiempo, porque coincidió con otro suceso fuerte y triste que fue la muerte de mi abuelo, y cuando nos hicimos plenamente conscientes de que algo andaba mal con ella ya era muy tarde y solo podíamos darle remedios para que tuviese sus últimos días en tranquilidad. Hoy su alicaído cuerpo no pudo más y nos vimos forzados a sacrificarla, poniéndole fin a la vida al perro más fiel, inteligente y agradecido que he conocido. La Bony siempre estaba ahí, no importaba que tan bien o mal hubiese sido mi día, ella entregaba todo su cariño y compañía, por eso  y muchas cosas más será extrañada.

Descansa en paz Bony

Su vida en Fotos

Fecha de publicación: 30/08/2009. | Categorizado en: Personal | Etiquteado en: